Agramaticalismos
Exposición colectiva
Galería Aldo de Sousa
Octubre - Noviembre 2017
Buenos Aires
Curaduría: Jimena Ferreiro
Somos hablados por una lengua que nos preexiste. El lenguaje nos habita y hace posible un mundo. Lo describe, lo nombra, lo dota de sentido, establece sus reglas, su forma y su regularidad. Y al mismo tiempo que lo instituye lo estabiliza en un modo de ser. Lo sustancia edificando su sintaxis, su morfología y su pragmática.
Aun así el lenguaje (y sus usos) es un organismo vivo en permanente mutación y adecuación a las demandas expresivas de cada época. Pero el manual define como “violación” y “anormalidad” aquellos modos que se alejan de las prácticas homologadas.
Pero la falla, el error y el desvío que se alojan en las formas agramaticales pueden ser modos de decir precursores de una estilística experimental hecha de retazos de usos frecuentes e infrecuentes, de anacronismos y neologismos.
Una poética del mal uso, del tachón, del resto, que se apropia de las superficies del lenguaje escrito (de la hoja, del cuaderno, del libro, del pizarrón, de la computadora) para flotar a través del dibujo, de la mala caligrafía, de una morfología deforme, del accidente, buscando la forma del deseo y del pathos en donde imagen y palabra se abracen mutuamente hasta perder su forma neta.
Jimena Ferreiro
Artistas: Ángeles Ascúa, Diana Aisenberg, Joaquín Boz, Claudia del Río, Pablo Lehmann, Débora Pierpaoli, Valeria Traversa, Edgardo Antonio Vigo
Fachada "Homenajes urbanos" Ale Giorgga
Ch.ACO
CHILE ARTE CONTEMPORÁNEO / OCTUBRE 12-15 / CV GALERIA
Ángeles Ascúa (Rafaela, 1985), Pablo Lehann (Buenos Aires, 1974), Sebastián Mejía (Lima, 1982) Jorge Pereira (La Plata, 1936)
Booth A10
Participamos de ChACO en su edición 2017 con las obras del fotógrafo peruano radicado en Chile Sebastián Mejía, Pablo Lehmann, Ángeles Ascúa y el autor platense Jorge Pereira. Nos encontrarán en el stand A10, del 12 al 15 de octubre en Alonso de Córdoba 4355, Vitacura, Santiago de Chile.
Vestigios de un mundo con trabajo
21 de Septiembre al 30 de Octubre
Vestigios de un mundo con trabajo
Artistas: Juan Ranieri, Anahi Ojeda, Quinquela Martin, Jorge Lezama, Sofia Berakha.
Aldo de Sousa, Arroyo 858
Esta exhibición plantea un corrimiento de la tradicional forma de percibir el campo laboral. El trabajo como un lugar desterritorializado se torna espacio para la indagación artística de la que emerge la posibilidad de transfigurarse en una actividad generadora de sentido en sí misma como una recompensa intrínseca autotelica. Un camino indiferenciado por el que estamos condenados a atravesar, pero que se torna una aventura por momentos muy inspiradora.
Su contrariedad se establece al momento de pensarlo como una acción humana emancipatoria, al servicio de la transformación social o como una racionalidad instrumental que se agota. De este problema surgen los debates en torno a la valorización y desprecio. Más aún si se tiene en cuenta las derivas que han transcurrido en las formas laborales no mercantilizables, la disociación de trabajo y renta, los cambios en la tarea asalariada o en la organización social de la producción hasta las consecuencias de todas esas vicisitudes en la estructura social.En este espectro cabe la pregunta acerca de la profesionalización artística.
Existen dos posiciones contrarias. Por un lado quienes glorifican el trabajo como valor eminente y fuente de todo progreso humano y por el contrario, un concepto reducido, aquel que sólo considera posibles recompensas extrínsecas a su actividad. Estas retribuciones pueden adoptar formas muy distintas: dinero, supervivencia, reconocimiento social, salvación religiosa etc. Según esta perspectiva, el trabajo es una actividad puramente instrumental y que supone necesariamente el deber social o la disciplina coercitiva de la libertad y la autonomía del ser humano.
Bourdieu propone una aproximación al arte como campo, es decir, como sistema de relaciones sociales objetivas, definido por la posesión y producción de
una forma específica de capital. Cada campo es —en mayor o menor medida— autónomo, la posición dominante o dominada de los participantes en el interior del campo depende en algún grado de las reglas específicas del mismo. El conjunto estructurado de los campos, que incluye sus influencias reciprocas y las relaciones de dominación entre sí, define la estructura social. En este sentido, el trabajo sirve como un medio para acceder a la participación del mercado es visto objetivamente como un mecanismo para el establecimiento de lazos de interdependencia material, y subjetivamente como generador del sentido de colectividad.
La forma de vivir estos conflictos convergen en las obras de los artistas convocados.
Radical Women, Hammer Museum
Hammer Museum, Los Angeles, USA
15 de septiembre al 31 de diciembre de 2017
Brooklyn Museum, NY, USA
13 de abril al 22 de julio de 2018
Pinacoteca de São Paulo, San Pablo, Brasil
18 de agosto al 19 de noviembre de 2018
Curaduria: Cecilia Fajardo-Hill y Andrea Giunta
Radical Women: Latin American Art, 1960–1985 presenta el trabajo de 120 mujeres artistas y colectivos, ambos activos en América Latina y los Estados Unidos durante un período clave en la historia de Latinoamérica y en el desarrollo del arte contemporáneo. Las artistas representan a quince países, y la selección incluye figuras emblemáticas como Lygia Clark, Ana Mendieta y Marta Minujín, así como artistas coetáneas menos conocidas como la artista abstracta cubana Zilia Sánchez, la escultora colombiana Feliza Bursztyn y la vídeoartista brasilera Letícia Parente. Esta exposición representa el primer panorama de las prácticas radicales y feministas desarrolladas tanto en América Latina como por las artistas latinas radicales en los Estados Unidos.
Las artistas de América Latina vivieron momentos tanto de represión como de liberación durante las décadas que abarca la muestra. Casi todos los países de la región estaban bajo dictaduras o fueron divididos por guerras civiles en algún momento durante ese período. Muchas de las artistas de Radical Women por lo tanto vivieron experiencias de autoritarismo, encarcelamiento, exilio, tortura, violencia y censura. Sin embargo, en esta etapa también surgieron nuevas sensibilidades. Si bien pocas mujeres artistas latinoamericanas se autoidentificaron como feministas, a menudo manifestaron en sus vidas y obras una visión del universo femenino contraria a la de los regímenes represivos firmemente arraigados en valores patriarcales. Las artistas latinas y chicanas que trabajaban en los Estados Unidos, desarrollaron propuestas estéticas que abordaron temas de marginalización de la mujer y de sus propias comunidades en la sociedad norteamericana. Muchas de ellas participaron en los movimientos de apoyo a los derechos civiles, contra la guerra, en pro de derechos homosexuales y feministas. Bien fuese viviendo en América Latina o en los Estados Unidos, las artistas abordaron las posibilidades más amplias del momento, y mientras algunas contribuyeron a la renovación de los medios tradicionales como la pintura y la escultura, otras se dedicaron a nuevas disciplinas como videoarte, performance y prácticas conceptuales.
El núcleo central de las obras que conforman Radical Woman es la noción del cuerpo político. Los ejes temáticos en torno a los cuales fue organizada la exposición —el autorretrato, la relación entre el cuerpo y el paisaje, el cuerpo cartografiado, lo erótico, el poder de las palabras, el cuerpo actuando, miedo y resistencia así como feminismos y el lugar social — sirven para ilustrar los intereses y las problemáticas compartidas de estas artistas a través de una vasta región geográfica.